sábado, 15 de marzo de 2014

Campesinos presos por masacre en Paraguay cumplen un mes en huelga de hambre (FOTOS)


Cinco de los campesinos acusados de una matanza en 2012 durante una ocupación de tierras, que dejó 17 fallecidos y provocó el cese del entonces presidente paraguayo, Fernando Lugo, cumplieron hoy un mes en huelga de hambre tras casi dos años de prisión preventiva sin que se hayan esclarecido los hechos

Familiares, amigos y activistas defensores de los derechos humanos, acudieron este sábado al hacinado penal de Tacumbú, en Asunción, para celebrar un festival musical y reclamar su puesta en libertad.

Los huelguistas, que apenas se mueven de sus camas y muestran un aspecto físico debilitado, recibieron a sus familiares en la pequeña sala de Enfermería donde están instalados.

Hermanas, padres, hijos e hijas compartieron una emotiva visita con los presos, acompañados de artistas paraguayos como Ricardo Flecha, Rolando Chaparro y el Grupo Sembrador, que ofrecieron una "Serenata por la libertad" en el patio del presidio.

"Nos acusaron de invasores pero sin embargo nosotros y todos saben que esas tierras son del Estado, ellos son los invasores, nos acusan de cometer un crimen que no cometimos", dijo Rubén Villalba, uno de los presos, desde su cama. Villalba asegura haber perdido unos 11 kilogramos en el mes de huelga.





 Los cinco labriegos están prisión preventiva desde hace un año y 9 meses, y su juicio está marcado para el próximo junio. Otros seis campesinos están en arresto domiciliario.
Los once labriegos son los únicos acusados por la Fiscalía de Paraguay por la muerte de 11 de sus compañeros y familiares, y 6 policías durante el desalojo de una protesta en una zona rural de la ciudad de Curuguaty, a unos 250 kilómetros al este de Asunción.


Una semana después de la masacre, el Parlamento paraguayo cesó al exobispo Lugo tras un controvertido juicio político y nombró como Presidente a Federico Franco, del Partido Liberal, hasta entonces aliado de Gobierno.

Arnaldo Quintana de 20 y Nestor Castro de 31, ambos heridos de bala por la Policía durante el enfrentamiento, Felipe Martínez de 58 años, Adalberto Castro Benítez de 25 años, y Villalba, de 47, iniciaron su huelga de hambre para pedir su excarcelación y la inclusión de las tierras en disputa en la reforma agraria.

Los terrenos de Marina Cué, el nombre de la hacienda de Curuguaty donde ocurrió la matanza, y llamado así porque durante la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989) eran usadas por un destacamento de la Marina, son disputadas por el Estado y la empresa Campos Morombí en un litigio que dura ya casi una década.

La firma pertenece a la familia del fallecido empresario Blas N. Riquelme, un importante cargo del Partido Colorado, la formación del actual presidente del país, Horacio Cartes.



"Nosotros entramos a las tierras porque sabíamos que eran del Estado y nunca esperamos que se realizara un desalojo de esa forma. Siempre habían sido pacíficos, esperábamos que la Policía viniera a dialogar, yo estaba con mi hija de 3 meses", recordó Villalba.

Los labriegos reclaman que durante la investigación de la matanza desaparecieron pruebas como casquillos de balas de armas automáticas, que demostraban, según ellos, que no fueron sus escopetas las que dispararon contra el batallón de 300 agentes de las Fuerzas Especiales de la Policía.

La Fiscalía les acusa de homicidio doloso, asociación criminal e invasión de inmueble ajeno.


"Somos inocentes. Estamos perdiendo muchos kilos, tenemos dolor de cabeza, mareos... pero no hay alternativa", declaró Castro, que durante el tiroteo recibió un disparo que le destrozó la mandíbula.

"Las instituciones del Estado, principalmente la Justicia, están al servicio de los ricos, por eso históricamente la única vía para la recuperación de las tierras robadas durante la dictadura es la ocupación. Son nuestras y seguimos con la intención de recuperarlas", manifestó Villalba.

viernes, 14 de marzo de 2014

La orquesta juvenil paraguaya que surgió del vertedero se va de gira con Metallica

La mítica banda de rock estadounidense Metallica arranca su gira por Suramérica el próximo domingo en Colombia con un peculiar grupo telonero, una humilde orquesta juvenil de Paraguay que toca con instrumentos reciclados del vertedero de su barrio.


"Es algo que ni en el sueño más loco piensas que va a pasar", dijo Glen Cabrera, de 20 años, en medio del último ensayo antes de salir de gira, mientras acariciaba con orgullo su trombón, que en vez de botones dorados tiene llaves y monedas.

Hacer que la Quinta Sinfonía de Beethoven suene con violines hechos de latas de conserva, y saxofones y trompetas a base de cañerías viejas fue uno de los primeros desafíos de esta orquesta creada para apartar a los niños de los peligros del vertedero donde sus padres trabajan.

La Orquesta de Instrumentos Reciclados de Cateura, o "Reciclados" como se autodenominan sus miembros, lleva semanas transformando su repertorio de música clásica y folclore latinoamericano a sonidos más rockeros.


Para la ocasión han preparado varias adaptaciones de conocidos himnos del rock, aunque no quisieron desvelar cuáles.

"Suenan bastante bien porque nuestros instrumentos están hechos de metal. Justamente tenemos un timbre metaloso-latoso que corresponde perfectamente", explicó uno de los tutores de la orquesta, Thomas Lecourt, un saxofonista francés de 26 años, que llegó como voluntario al barrio y sumó sus conocimientos a la banda.



Hasta han diseñado una nueva guitarra para la ocasión, eléctrica, claro, para poder distorsionar un poco la melodía, pero hecha con una tabla de madera para picar comida, manteniendo su sello de aprovechar todos los recursos a su alcance.

"Les vamos a llevar metal en serio", dijo riéndose Andrés Riveros, otro joven saxofonista.

A sus 19 años trabaja y acaba de entrar en la universidad, algo que él mismo creía impensable hace seis años cuando corría entre los desechos del vertedero hasta toparse con las clases de guitarra del director de la orquesta, Favio Chávez.

"Nunca pensé que viajaría a España o Estados Unidos y mucho menos que tocaría con Metallica, casi nos dio una llorera cuando nos enteramos", destacó.

El proyecto social que comenzó en 2006 como meras clases de música se convirtió enseguida en una institución en el "Bañado Sur", donde se encuentra el barrio de Cateura y el vertedero municipal de la capital de Paraguay.

Es fácil saber donde comienza "el bañado", como se conoce en Asunción a las barriadas pobres a las orillas del río Paraguay.

Se termina el asfalto, las calles se pueblan de carros tirados a caballo, los tendidos eléctricos, si existen, son enormes madejas de cables sueltos, y siempre hay alguna acera inundada por las crecidas del río.


En Cateura, dependiendo de hacia donde sople el viento ese día, suele notarse el terrible olor que exhala el vertedero municipal de una ciudad que no cuenta con sistemas de reciclado y eliminación de desechos de forma sostenible.

Este es el entorno de donde sale el arte, ya internacional, de la Orquesta. El tráiler de un documental sobre el proyecto tuvo millones de reproducciones en YouTube hace un par de años y provocó una oleada de ofertas de ayuda desde el extranjero.

Donaciones de dinero e instrumentos, invitaciones de gobiernos y casas reales europeas, como la española o la holandesa, propuestas de conciertos en EE.UU. e incluso en Palestina comenzaron a inundar el correo electrónico de Chávez, mientras en su país ninguna autoridad les echaba una mano, si quiera para encontrar un local mejor donde ensayar.

Los integrantes de Metallica, tras conocer el éxito del proyecto emprendido por Chávez, ingeniero ambiental que llegó a trabajar en el vertedero y se reconvirtió en profesor de música, decidieron hace unos meses invitar a tocar a los Reciclados con ellos.

El sábado inician el viaje junto al grupo de rock, que les llevará a Colombia, Ecuador, Perú, de vuelta a Asunción, después a Santiago de Chile y Buenos Aires.

A pesar de sus éxitos, los chicos y chicas de la banda no sufren de la egolatría de otros artistas, como se pone de manifiesto en sus ensayos, donde los más mayores ayudan a los principiantes.

Riveros desea que los fanáticos de Metallica queden satisfechos con sus versiones rockeras y sinfónicas.

"Espero que si no les gusta, no nos tiren tomates, que en Paraguay están carísimos", dijo entre risas.








domingo, 9 de marzo de 2014

Niñas indígenas paraguayas y el desafío de llegar a la educación secundaria

 
General Resquín (Paraguay).- Dos niñas de una remota comunidad indígena en Paraguay se convierten en las primeras mujeres de su grupo en acceder a la educación secundaria y logran salir a estudiar a unos 150 kilómetros de su hogar, gracias a un proyecto de una ONG dedicada a promover los derechos de la infancia.

Alicia y su prima Roselda tienen 13 años. Si fueran blancas y vivieran en Asunción, la capital del país, el hecho de que lleguen a la educación secundaria no sería noticia.

Pero continuar estudiando en la adolescencia siendo niña e indígena en un entorno rural las convierte en auténticas heroínas.

La comunidad Tapyiku se compone de varias familias nativas que viven en pequeñas casitas de madera, donde la luz eléctrica, el baño o el suelo de baldosas son un lujo exótico y la producción agraria apenas alcanza para alimentarse.

Esquivar el embarazo prematuro, el machismo imperante en su sociedad y en el país en general, las enfermedades relacionadas con la falta de alimento y la pobreza que afecta al 32 por ciento del país, según las Naciones Unidas, no es una tarea fácil.

El 76 por ciento de los aproximadamente 116.000 nativos del territorio de Paraguay están en situación de pobreza extrema, según el Instituto Nacional del Indígena (INDI).

Lo que se traduce en una desnutrición crónica, en enfermedades parasitarias o abortos espontáneos, dijo la enfermera del puesto de Salud del municipio, Adela Ávalos, que periódicamente atiende a la comunidad.

A pesar de las dramáticas estadísticas que describen la situación de los indígenas de Paraguay, las ganas de Roselda y Alicia por continuar estudiando matemáticas y convertirse algún día en maestras lograron revolucionar a esta pequeña comunidad de nativos Avá guaraní, situada en el departamento de San Pedro.


Con el apoyo y supervisión de la ONG Plan Internacional, dedicada a la lucha por los derechos de la infancia, las niñas lograron el permiso del consejo de ancianos y del cacique del grupo para viajar a unos 200 kilómetros e internar en una escuela agrícola ecológica.


Para la comunidad supone también un gran desafío y una enorme responsabilidad permitir a las chicas salir de su entorno de caminos de tierra roja y precarios cultivos de mandioca y maíz. Tienen miedo, explicó Marcelino Prieto, director regional de Plan Paraguay en San Pedro.


Saben que son un ejemplo para el resto de niños y niñas, que solo desde hace algunos meses disponen de una pequeña escuela de educación primaria, construida y equipada por la ONG.

Pero también creen que fuera son carne de cañón para las redes de trata de personas que actúan en el país, a lo que suman la mitificación de la violencia en las ciudades y la discriminación que sufren por buena parte de la sociedad.

Para la directora y maestra de la escuela local, Blácida Quiñones, el ejemplo de estas dos niñas es muy importante para el resto.

"Esto es muy pequeño. Todos saben ya que ellas vencieron el miedo y las quieren imitar", dijo Quiñones.

"En los primeros tiempos no se animaban. Primero se fue Alicia y después conseguimos animar a la otra", añadió.


Alicia y Roselda ya han pasado un curso fuera de su hogar y han vuelto a casa para contarlo y mostrar sus excelentes calificaciones.

Roselda apenas logra controlar su timidez para enseñar su cuaderno de notas, que demuestra que el español ya no es ningún desafío para ella ya que su calificación constata que lo habla y escribe tan bien como el resto de sus compañeros que no se manejan en el idioma guaraní.

También destaca en sus amadas matemáticas y en el resto de asignaturas, lo que para su orgullosa maestra demuestra que ellas son tan inteligentes como cualquier otro niño.

"Ahora se sienten a gusto, se sienten bien, se apoyan la una a la otra. Su futuro debe ser la universidad", sentenció.

domingo, 9 de febrero de 2014

El carbonero, último eslabón de la industria maderera en Paraguay (Multimedia)


San Estanislao (Paraguay), 9 feb. - La exportación del carbón vegetal genera en Paraguay unos 30 millones de dólares al año, pero el carbonero, el último eslabón de la cadena de esa industria rural, se la juega entre el calor y el humo asfixiante sobre precarios hornos de arcilla por unos seis dólares al día.

   
Justo antes del amanecer, Pedro Ríos se levanta en su caseta hecha con tablones de madera en el medio de su porción de tierra roja del fértil campo oriental paraguayo.
En ayunas toma su primer tereré -infusión de yerba mate y agua fría-, se calza unos pantalones por debajo de una panza esférica, curtida al sol, y encamina sus viejas sandalias al campo, donde en minutos la temperatura subirá a los 40 grados.
Dos montículos de arcilla coronan la chacra sin cultivos de Pedro. A vista de pájaro parecen esos hormigueros colorados descomunales que pueblan todo el suelo de este departamento noroccidental llamado San Pedro, estigmatizado por sus niveles de pobreza campesina.
Son los hornos de unos tres metros de alto y cinco de diámetro en los que Pedro convierte, en un proceso literalmente asfixiante, kilos y kilos de madera en carbón vegetal, desde que le dejó de ser rentable la agricultura en sus cuatro hectáreas por los bajos precios.
Cómo sería la rentabilidad que sacaría a su tierra hasta hace dos años, que decidió cambiarla por el denso humo que aspira cada día mientras hace equilibrio sobre la arcilla para ganar unos 200.000 guaraníes por semana (unos 44 dólares).
El Paraguay oriental está enmarcado en la cuenca del inmenso río Paraná, es una de las tierras más ricas del mundo, pero se da la paradoja de que los niveles de pobreza del país, que alcanzan al 32 %, según Naciones Unidas, se ceban con saña en la población rural.
De acuerdo con el PNUD, 1.165.745 paraguayos viven en situación de pobreza extrema y otros 930.721 en pobreza no extrema, de una población total aproximada de 6,5 millones.
Varios comités de las Naciones Unidas han señalado la desigualdad en el acceso a la tierra como la mayor causa de pobreza en Paraguay, un país donde la informalidad laboral aún es muy abundante.
Según la FAO, Paraguay es el país con la segunda mayor concentración de tierras del mundo, donde el 2,6 % de los propietarios detentan el 85,5 % de la superficie agraria.
Pedro explica que un médico le recomendó tomar leche como medida de prevención contra el humo. Reconoce que los hornos no son todo lo seguros que deberían ser, pero es que aprendió a hacerlos "así no más, observando".
"Sí, es peligroso, si se cae el horno te vas adentro, a muchos les pasa, no hay otra cosa más que hacer, la agricultura se cayó", afirma.
Además Pedro confiesa que empezó en esto atraído por el precio, pero que no ha hecho más que bajar. "No podemos venderlo directamente porque no tenemos vehículos", así que vienen compradores de Asunción que imponen el precio, dice. Para llenar cada horno necesita hacer entre 10 o 12 viajes hasta el aserradero tirando de su carreta a pulso o a caballo.
En Paraguay, país en el que igual que en Argentina, Uruguay y buena parte de Brasil, el asado, churrasco o parrillada es la comida en familia o amigos por excelencia, la FAO estimó en un reciente informe que se consumen al año 750.000 toneladas de carbón vegetal.
Según las cifras del organismo estatal paraguayo Rediex y el Banco Central, las exportaciones del mismo bajaron de 400.000 toneladas en el año 2008 a unas 200.000 toneladas en 2011.
"Es una fuente de trabajo para mucha gente de escasos recursos pero es muy informal", dijo el ingeniero forestal del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), Cesar Valbuena.
El carbón vegetal es fuente de trabajo directo para unas 200.000 personas, según estimaciones de la Federación Paraguaya de Madereros (FEPAMA).
Valbuena declaró que la industria del carbón sin control puede no ser sostenible. En un país donde la enorme masa forestal que lo cubría hasta hace 50 años se ha visto reducida por la expansión de la ganadería y la agricultura, principales fuentes de divisas.
"Puede venir de talas ilegales, el déficit es en el control en aserraderos. El sistema de tráfico de maderas tiene sus riesgos por no controlar, probablemente tengan un permiso pero realmente el origen es en el bosque y como se está haciendo es discutible", añadió.
Valbuena aclaró que con mayor presencia estatal se podrían aprovechar los subproductos de las talas legales y fomentar la reforestación.
"Falta reacción y capacidad de las autoridades, lastimosamente se sigue atendiendo cuando el problema ya ocurrió, y no se ataca el problema de origen: controlar que el bosque sea sustentable", espetó.




jueves, 23 de enero de 2014

Represión policial deja 6 campesinos heridos que protestaban contra fumigación ilegal en Paraguay


General Resquín (Paraguay), 22 de enero.- Un enfrentamiento entre policías que protegían la fumigación de un campo de soja y campesinos que protestaban contra el uso de agrotóxicos cerca de sus casas en Paraguay se saldó hoy con cinco civiles heridos leves y uno de mayor gravedad por un disparo de bala de goma en un ojo.
El grupo de labriegos pretendía evitar que un tractor fumigara una plantación de soja a tan solo 20 metros la colonia campesina Cresencio González, en el departamento norteño de San Pedro.
Las familias campesinas se quejan de que los productos químicos contaminan los alimentos que ellos cultivan y consumen.





Armados con palos, los civiles intentaron sobrepasar el cordón de 250 agentes de la Policía Nacional que custodia las tierras, cuyo propietario es un terrateniente brasileño que acapara unas 40.000 hectáreas solo en el distrito de General Resquín, según explicó su alcalde, Eugenio Rodas Riquelme.
El batallón policial respondió con disparos de balas de goma y gases lacrimógenos, mientras el tractor continuaba fumigando.
"El motivo de los campesinos es la falta de respeto por las leyes medioambientales, acá en frente se nota claramente que no hay valla de protección como dice la ley", dijo Rodas.
El alcalde declaró que el territorio de este municipio está cubierto en un 60 % por cultivos de soja de grandes terratenientes, en su mayoría brasileños.
"El uso de agrotóxicos perjudica seriamente a la salud de la población, al medio ambiente y a la producción tradicional de las familias campesinas", añadió.
La persona herida en un ojo fue traslada a un centro médico, mientras que los otros cinco, que recibieron también disparos de bala de goma en la cara, en las orejas, el cuello y el pecho, permanecieron en el lugar siendo atendidos por un auxiliar de atención primaria.

"Tiraron a propósito del pecho para arriba, la mayoría fueron heridos en ojos, cabeza y orejas", manifestó Rodas, que llegó al lugar para mediar entre las dos partes nada más conocer que se estaba produciendo el enfrentamiento.
Hace aproximadamente un mes hubo otro choque, aunque de menor envergadura.
El comisario Odilio González, al cargo del batallón policial, dijo a que tiene "amparo constitucional firmado por un juez" para proteger la tierra del empresario brasileño.
"Son izquierdistas, se mueven por ideología. Quisieron entrar, cortaron alambre, quisieron quemar el tractor que estaba trabajando y repelimos con gas lacrimógeno", añadió.
Según el comisario, los campesinos rompieron un vidrio de un coche patrulla e hicieron un rasguño en la nariz a un agente y otro rasguño en el mentón a otro.
El alcalde de General Resquín dijo que en la plantación de soja donde ocurrió el enfrentamiento no se respetan las leyes medioambientales, que prohíben la fumigación con agroquímicos si el viento sobrepasa los 10 kilómetros hora o si la temperatura supera los 32 grados.
El tractor comenzó a fumigar cerca de las 10 de la mañana con una temperatura de unos 36 grados, en esta zona de tierra roja y caminos áridos considerada por las autoridades como la región más pobre del país.
Además de las 42.000 hectáreas que tiene en Resquín, la empresa sojera del latifundista brasileño, Agroganadera Aguaray S.A, posee otra superficie similar en el departamento de Canindeyú, según el intendente Rodas.
Paraguay es el país con la segunda mayor concentración de tierras en el mundo, ya que el 2,6 % de los propietarios detentan el 85,5 % de la superficie agraria, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Paraguay
Texto y fotos distribuidos a medios de comunicación por la Agencia Efe 

viernes, 3 de enero de 2014

La orquesta de niños que transformó la basura en música


Trozos de tubería, latas de aceite industrial, monedas, llaves viejas y mucho ingenio componen los instrumentos de la orquesta de niños de Cateura, que debutará mañana en el Auditorio Nacional de España.

Provenientes de un barrio estigmatizado por su pobreza y su cercanía al vertedero de Asunción, la treintena de niños paraguayos que componen la Orquesta de Instrumentos Reciclados demostrará en España cómo han empezado a transformar su comunidad gracias a la música y el empeño.

Corría 2006 cuando Favio Chávez, de 37 años, ingeniero ambiental apareció en Cateura, una barriada de calles sin asfalto que en aquel entonces solo ocupaba páginas de sucesos en los diarios. Albergar la basura de toda una ciudad donde apenas existe un mínimo sistema de reciclaje da lugar a muchas noticias policiales.

Nacido en un pequeño pueblo a unos 80 kilómetros de Asunción, Chávez llegó a Cateura para terminar su tesis sobre separación de residuos, pero los hijos de los "gancheros", como son conocidos en Paraguay los trabajadores del vertedero, reclamaban su atención mucho más que la basura.


Técnico, pero también músico, decidió traer dos guitarras para entretener a los chicos mientras sus padres y madres trabajaban.

"Había que alejarlos de las máquinas peligrosas, de la suciedad..." recuerda Chávez, ahora director de una escuela de música financiada con donaciones y con las actuaciones de la orquesta infantil que en los últimos dos años ha viajado a Estados Unidos, Japón, Holanda, Brasil o Colombia.

"Cada vez venían más niños y no había instrumentos para todos. Ahí apareció el talento de Don Colá", dijo Chávez sentado en una de las aulas donde ahora imparte clases de forma gratuita a unos 150 niños del barrio.

Nicolás Gómez, ganchero veterano del vertedero encontró un violín roto y se lo llevó a Chávez, quien le propuso que intentara arreglarlo.

Don Colá aprovechó maderas del instrumento original y añadió restos metálicos encontrados entre la basura para terminar un violín "sui generis".


Así nació el símbolo que ha hecho a la orquesta de Cateura alzarse por encima del resto de agrupaciones profesionales del país.

"Cuando Favio lo agarró y tocó, yo no lo podía creer, nunca pensé que fuera a sonar", afirmó el luthier Don Colá, mientras en su humilde taller, pegado al vertedero, hacía los últimos apaños a los instrumentos que los jóvenes intérpretes se llevaron a España.

Suena cumbia en la radio, gallinas y perros entran y salen marcando con sus patas el suelo de tierra roja de la casa. El olor, a veces nauseabundo, se apodera del taller. Suena el taladro, salta polvo y astillas. Don Colá sonríe: "soy muy feliz ayudando a estos chicos a salir adelante".



La capital de Paraguay, erigida a la vera del río homónimo, es una ciudad urbanizada a golpe de necesidad. Las precarias casas de los bañados, como son conocidos los pobres barrios que rodean Asunción, prácticamente se caen al agua. Con cada lluvia, todo se inunda.

Viviendas pequeñas y familias numerosas, muchas carencias sociales, falta de servicios estatales, caminos, desagües, así es Cateura, pero con el plus de tener un enorme vertedero con poco control ambiental.

"La gente nos trae su basura y nosotros la convertimos en música", dice Brandon Cobone, contrabajista de 16 años, mientras blande su arco sobre su instrumento hecho con una enorme lata de aceite industrial.


Las madres trabajadoras del vertedero, Favio y Don Colá se lanzaron juntos a un proyecto que nunca pensaron que saldría del barrio. Convirtieron las horas muertas de los niños en clases de música y de reciclado.

Pronto hubo guitarras, violines y tambores de hojalata para todos, incluso saxofones y trompetas, aprovechando las cañerías viejas. Cuando algunos chicos comenzaron a adquirir nivel, Favio y las madres de muchos alumnos, impulsoras de la asociación comunitaria que sostiene y organiza la escuela, formaron la orquesta.

Ahora cientos de niños de Cateura y alrededores sueñan con estudiar música, tocar, viajar, con salir del barrio. La escuela los acepta a todos y cuando se van formando van entrando a la orquesta que sale de gira.

La comunidad y el país respeta a los "reciclados", como los mismos integrantes de la orquesta se reconocen.

La basura sigue ahí. Pero la barriada con niños de cualquier edad corriendo cada miércoles y sábado con sus estuches de instrumentos en la mano ya no es la misma.








(Texto y fotos por Santi Carneri distribuidos a medios de comunicación por la Agencia Efe)